Activo no corriente empresarial: ¿Qué es?
activo no corriente

Un activo no corriente en una empresa lo componen todos aquellos activos que tienen una vida superior a la de un año.

Entre sus características principales está la poca liquidez, es decir, ha de pasar un tiempo respetable hasta que pueden convertirse en dinero al uso y, por tanto, al adquirirse suelen traducirse en inversiones a largo plazo y, cuyos beneficios se van viendo poco a poco.

¿Qué es un activo no corriente en una empresa?

Un activo no corriente en una empresa es todo aquel con una vida útil por encima del año. Entre sus características principales está la escasa liquidez ya que requieren de tiempo antes de convertirse en dinero en efectivo.

Si bien a primera vista pueden parecer poco rentables para el futuro inmediato, son una de las inversiones que debe realizar cualquier negocio en el largo plazo.


Cuando una empresa consigue activos no corrientes en realidad lo que está haciendo es una inversión a largo plazo, cuyos beneficios se irán viendo con el tiempo.

El mejor de los ejemplos es el local en el que se desarrolla la actividad de este negocio, o la compra de un vehículo de reparto.

Ejemplos de activo corriente y de activo no corriente

Si el activo no corriente es aquel que tiene una vida útil superior a un año, el corriente es todo lo contrario, y cuenta con una gran liquidez. Un ejemplo del primer caso, como ya se ha dicho es un local en el que desarrollar un negocio, o una flota de vehículos. En el caso de los activos corrientes podría hablarse del dinero que se tiene en caja, o acciones que pueden venderse en cualquier momento.

Tipos de activos no corriente

Podemos encontrar tres categorías fundamentales de activos no corriente:

Inmovilizados

Bienes inmuebles, equipos de trabajo (ordenadores, programas informáticos, etc). Ojo, en el caso de que la empresa se dedicase a la compraventa de propiedades, estas no se considerarían activos no corriente, sino todo lo contrario.

Activos intangibles

Es el caso de los derechos de explotación sobre un libro, o la patente de un determinado producto, o un programa informático desarrollado.

Inversiones financieras a largo plazo

Un ejemplo muy claro de esta categoría es la compra de valores de renta fija.

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